En aquella noche de San Juan.

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 El otro día me acordé de aquel señor que conocí una vez en un aeropuerto. Llevaba ya unos días pensando muchísimo, comiéndome la cabeza como siempre, de qué se supone que debo de hacer con mi vida.

Y no es nada fácil, la verdad.

Es una gran decisión que va a marcar la dirección que tomará mi carrera, o le pondrá un cartel de  “Hasta aquí has llegado. Busca otra salida.

Y ya está.

¡Qué jodidamente difícil es saber lo que quieres!

¡Qué coño se me da bien hacer si me gusta todo pero no me concentro en nada!

Para maldecirme, busco el éxito. Desde que tengo memoria, te lo juro.

Me castigo a mí misma mil por esto y pago las consecuencias. Odio cometer cualquier tipo de error y considero un fracaso lo que ayer creía que era lo correcto.

Ser una científica (por aburrido o costoso que fuera) era mi sueño erróneo.

Ser la persona que siempre he querido ser.

Alguien al que puedas admirar .

El problema es que soy distraída, tiendo muchísimo al “over-thinking” y no estoy bien psicologicamente cuando no canalizo mi creatividad. Es decir, necesito estar casi constantemente creando o leyendo o tocando un instrumento.

Sino me vuelvo loca. Créetelo porque es verdad.

Me sobrepasan las cosas lógicas, o que se construyen de una manera mecánica y meticulosa. No me gusta nada ese tipo de metodología.

La física no es lo mío, porque es de esta forma y no estoy hecha para ella. Aunque la verdadera física( la que no se enseña en las aulas) es de la que me enamoré.

No la odio, odio la universidad. Es un sistema de mierda.

Realmente no sé que estoy haciendo allí.

Yo necesito aprender, no malgastar mi tiempo en algo que no sé si me valdrá la pena.

Nadie me puede asegurar nada.

Pero qué irónico, a pesar de la mierda que estoy escribiendo, soy incapaz de abandonar.

¿¿Por qué??

Soy testaruda a más no poder. Sé de antemano que,a pesar de esta mierda que me pesa cada día encima,puedo con ella.

Así llevo cuatro añacos a trancas y a barrancas.

En fin, lo que pretendía escribir era la historia del señor que conocí en el aeropuerto de Frankfurt.

(El día que casi cojo un vuelo para Moscú en vez del vuelo que me correspondía).

Era hindú. Había nacido en la calle, el la pobreza casi más absoluta y hoy( en ese día)era dueño de su propia vida, un gran economista que se comía el mundo.Construyó su propio destino luchando, estudiando lo que le apasionaba.

Me dijo:”Solo haz lo que te hace feliz.” Eso es tener éxito.

 

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7 thoughts on “En aquella noche de San Juan.

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