EXPRESARTE es un nuevo proyecto que he iniciado hace poco tiempo en el que prentendo seguir avanzando hasta que se convierta en una productora audiovisual en ciernes.

Está integrado en mi Portfolio profesional, más enfocado al arte audiovisual y a las artes gráficas.

Olaya Rodríguez Portfolio

LUCAS finalbrava.jpg

Lisboa

Me paso las horas trabajando, absorta entre focos o cámaras. Pero siempre detrás de ellas. Corro, boxeo, ensayo, estudio Illustrator y salgo con completos desconocidos para salir del horizonte de mi nariz. Desde que me fui de casa a los dieciséis o diecisiete, he conocido muchos lugares y personas, todas distintas y en diferentes situaciones. He vivido una vida improvisada, caótica, con pies de romano, sin freno cuesta abajo, sin posibilidad de parar por un maldito segundo a entender que es lo que estaba pasando. Mi vida era un film mudo que transcurría ante mis ojos sentada enfrente como una simple espectadora.

Tuve que aprender forzosamente a desvincularme y a desapegarme de la condición humana y a aprender que estar sola es una experiencia sólo para los más valientes. A medida que pasan los días en Lisboa, mi nueva ciudad pasajera, me he percatado de que vivía distraída más de la cuenta, con tal de no mirar dentro de mí.

Enfrentarse a uno mismo, proyectar en un papel todo lo que esta escrito en la piel. Me pregunto  muchas veces como debo entender el miedo y los actos de aquellas personas  que ahora dicen que me admiran, cuando antes ni me miraban y me rechazaban. Me pregunto porque permití que aquel odio arrastrara mis sentimientos hacia una culpa con un fondo infinito, y al final tragué mi rabia, para que nadie supiera lo que mis emociones querían decir.

Permití que me anularan porque me hicieron ver que yo no valia nada. Simplemente me quedé callada y me apagué. Y ahora, cuando apenas abro la boca porque todo me parece indiferente y siento que mi mente esta a otro nivel que pocas personas pueden entender, me alaban. Me dicen, que ojalá tener mi talento, que ojalá hubieran sido tan valientes como yo. Me escriben y me hacen saber que yo soy diferente a los demás y que ya lo veían desde que yo era diminuta. Hasta incluso me piden perdón.

Anda y que les den.

Mi círculo mas íntimo es el único que sabe porqué yo nunca doy explicaciones de mi vida ni de nada en absoluto. Es el único que comprende porque soy así, porque entienden por lo que tuve que pasar. Nada más.

Nadie me conoce, ni voy a permitir dejarme conocer hasta el fondo, ni volver sentirme vulnerable. La paradoja es que siempre me acaban tachando de fria cuando mi gran problema es que siempre he sentido demasiado, pero eso, me lo guardo para mí.

Lisboa saca de mí el color que pensaba que había perdido para siempre. Lo que estoy viviendo aquí por dentro, mientras camino por sus calles sin rumbo cuando llueve, no lo sabe nadie. Es una terapia muy dura la que vivo desde hace ya mucho tiempo.

Y la única que me salva de esto, es la música.

Después de estar trabajando durante meses en mi primer guión cinematográfico profesional, me da miedo comprender que he aprendido tantas cosas solamente, sacando un poco de lo que llevaba dentro. Siento que me voy a quedar vacía y horriblemente desnuda, si el guión sale a la luz. No voy a saber cual es la mejor decisión jamás, pero si decido aprovechar la oportunidad de llevarla a cabo, se que habré logrado dejar una parte de mi ser en este lugar y quizás finalizar el capítulo de como sanar las heridas que llevan jodiéndome toda mi vida.

Al fin y al cabo, todos llevamos una mochila cargada encima de los hombros y pasamos la vida distraídos esquivando fantasmas. Todo este proceso ha sido como un cante de un Fado de culpa y de excesos, y de una cosa estoy segura. No me lo merecía.

 

7174096733_d7ea387d08_b

Detrás de La Llorona

 

“La Llorona se refiere a una diosa Mexica: La Cihuacóatl que era la protectora de los partos y madre de Mixcóatl al que abandonó. La tradición dice que siempre regresa a buscar a su hijo, pero en su lugar encuentra un infierno. Entre las muchas señales que hubo antes de la llegada de los españoles, se dice que en la gran Tenochtitlán se escuchaba el lamento de  La Cihuacóatl que lloraba por sus hijos, los Mexicas, pues iban a ser destruidos.

De hecho en toda Latinoamérica: México, Argentina, Uruguay, Honduras, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, hay una versión de la llorona. En todas se trata de lo mismo: una mujer abandonada que mata a sus hijos y su alma pena por ellos. Sólo en México se habla de ella como una diosa desde mucho antes de la llegada de los españoles. No es raro que éstos hayan adaptado y difundido la leyenda puesto que Latinoamérica era territorio español y esas anécdotas eran cosa de todos los días.

Poco a poco, al través de los tiempos la vieja tradición de La Llorona ha ido, como decíamos, borrándose del recuerdo popular. Sólo queda memoria de ella en los fastos mitológicos de los aztecas, en las páginas de antiguas crónicas, en los pueblecillos lejanos, o en los labios de las viejas abuelitas, que intentan asustar a sus inocentes nietezuelos, diciéndoles: ¡Ahí viene La Llorona!”

     Fuente: Crónicas de una mente dañada

El legado de una Britney del 2007

He tardado bastante en volver, pero era necesario este descanso. A veces pasan tantas cosas que necesito tiempo para procesarlas y lograr re-ubicarme. La verdad, no sé en qué momento he decidido volver a escribir y compartir algo mío. Supongo que es la misma necesidad imperiosa de crear y de expresar lo que mi mente procesa a 1000 por hora, y transformarlo en un aprendizaje. En un camino que seguir, para mí y para la persona que esté leyendo esto.

Para una melómana y amante de las simetrías ,like me, la vida es como una constante analogía de acontecimientos. Supongamos que cada época de tu vida sea como una escala musical. Puedes tener la suerte de que esa época sea perfectamente armónica. Natural.

Una línea perfectamente lógica donde todo lo que te ocurre pase por algo y todo dance a su debido ritmo.

Tal vez puede ser que algún día, la vida toque la menor. Escalas grises y dolorosas. Quizás joda mucho estar viviendo en una delicada época como esa, donde todo parece apuntar a que la lluvia no cesa y la blue note no desaparece. Pero eso sí, un blues  verdaderamente triste, también puede ser muy bello.

No sé si llegados hasta aquí, te estés preguntando algo. La verdad es que no necesitas cuestionarte nada.Este texto fluye, como es natural. Una de las cosas que más me está costando aprender es dejar fluir y aceptar todo lo que llegue delante de mí. Creo que e una de las más grandes lecciones que me enseña la vida una y otra vez cuando atravieso una de esas etapas menores que describía. Pero es algo que se me escapa y me cuesta mucho aprender.

Sé que es tremendamente repetitivo, pero es necesario recordarlo. Estamos tan alienados y alienadas en esta sociedad que nuestro pensamiento muchas veces no fluye y no nos dejamos ser.  Se tiende a vagar por este planeta de una forma tan distractiva que se pueden contar con los dedos de una mano las veces que el individux se para a pensar “¿Qué cojones hago yo aquí?”.

Una pregunta simple, totalmente sana y existencial.

¿Quién soy?

¿A dónde voy?

¿Por qué estoy viviendo en una bola achatada que gira al rededor de una jodida bola de fuego? ¿A caso eso no es surrealismo puro?

Y muchas veces ocurre que, por no pararse, uno se pierde.

Y en este punto básicamente es en el que estoy yo. Prácticamente de manera constante cada dos pasos. Una banalidad llamada crisis existencial, que a muchxs suena a broma o tal vez a problema Primer Mundista.

Cada dos pasos me cuestiono y empiezo a obsesionarme con el sentido y el ritmo de las cosas.

Siento que no sé a dónde voy.

Bajo los ojos de esta sociedad, eso está etiquetado como MALO. Siento que no entiendo ese orden lógico que hay que seguir en la vida. Nacer, crecer a golpes y hacer lo que se supone que debes de hacer. Acostumbrarse a tus circunstancias y que tu única meta sea salir de una zona de confort para meterte en otra hasta el día que te mueras.

Y justo en ese momento cuestionarte “qué cojones he hecho con todo mi tiempo y porqué he estado aquí”

¿Ha valido la pena? ¿O simplemente la vida ha sido un dominó de distracción en distracción hasta que tu tiempo se esfumó?

Creo que se nota lo que me raya y que estoy tremendamente obsesionada con no perder mi tiempo. Aunque no sé muy bien para qué lo hago si después de morir dudo que me acuerde de nada. Así que supongo que lo que necesito es dejar un legado. Es lo que el cuerpo me pide. Pero no entiendo muy bien el porqué.

Escribo guiones, historias en cuadernos que no ven la luz y composiciones que dejo incompletas porque siento que debo hacerlo mejor. También suelo pintar por épocas y así lo hago constantemente hasta que me bloqueo y vuelvo a empezar. Porque intento poner un poco de freno. Creo que simplemente lo hago para intentar buscar ese puto sentido a las cosas que nunca consigo encontrar.

De ahí nace la ansiedad y ese incesante bloqueo que no me permite vivir a gusto. Me obsesiono tanto por encontrar la felicidad y así me olvido muchas veces del goteo de los segundos en los que me pierdo constantemente.

Y este es mi diálogo con un interno Sócrates ficticio. Una búsqueda incesante de unas respuestas que no alcanzo.

Supongo que dentro de esta búsqueda encontraré mi armonía.