Los que no observan.

Me levanto cada mañana y preparo el café. El mundo poco a poco despierta, o eso es lo que aparenta (pues yo creo que está ciego). Ya no veo los informativos y no leo demasiado los periódicos porque ya ha llegado a un punto en el que su manipulación intencionada me repugna. Paradojicamente no cierro los ojos, lo hago para abrirlos realmente.

Me duele.

Me duele ISIS y la sangre que derrama. Me duelen los que sufren, impasibles ante una guerra fría cargada de intereses. Suena el cling del cash de la cúpula política de este planeta cada vez que algún soldado aprieta el gatillo para matar.

Me duelen las clases sociales que ha parido el capitalismo. Ver cada día al proletario aplastando su tiempo por la mitad de la mitad del beneficio de lo que produce. La plusvalía de la humanidad se mide en hipocresíaEl valor inexistente del tiempo a cambio de una buena vida después de la muerte. No hay vida para los pobres.

Me duelen las mujeres que lloran. Las que sufren. Las que no están, porque están muertas. Las que se han convertido en un número para esta sociedad patriarcal. Me duele cada mano levantada, cada puñetazo, cada acto de violencia. Una sociedad no avanza sino hay empatía. Sino aceptamos cada acto violento como si fuese nuestro, como si cada puñalada la clavaran en el mismísimo corazón. Pero falta corazón. Sí, eso es lo que falta.

Hace falta dejar de observar y de ver como todo pasa. Dejar de no llorar o de sentir las emociones por vivir de forma frenética y atontada. Hace falta sentir en la piel cada día lo que sucede en el mundo y no detenerse en frente impasible, sin preguntarse nada. 

Acepta sentir la revolución del presente de lo que sucede. Acepta ser libre de pensar y decidir, dudando de lo que la mayoría de medios habla. Aprende en vez de memorizar, olvidando el modo que te ha enseñado el sistema educativo.

Lucha, piensa y crece. Es el mejor acto de revolución.

No seas de los que sólo observan lo que pasa en el mundo.

Otra vez, otra vez…y otra vez más.

Estuve indecisa. Alargué el tiempo para no hacerlo y no sacar nunca nada a la luz.

A día de hoy escribo guiones, ensayo y compongo música de vez en cuando. También busco canciones para hacer versiones o indago más en la teoría musical de mis tres instrumentos favoritos.

Hace tiempo pensaba en escribir sobre política, cine y arte, aunque todo quedaba escrito finalmente entre las páginas de mi libreta.

Cualquier contenido destinado para este blog fue destruido. A veces lo usé como vertedero, echando todo el tráfico de toxicidad que contaminaba mi cabeza en ciertos momento de mi vida.

Relegaba mi creatividad a mis momentos privados, sin mostrar lo que realmente creaba o quien era yo de verdad.

Vuelvo a darle otra oportunidad.A la cámara. A mostrar mi música de una vez por todas. Aunque me cueste, debo seguir intentándolo.

MADNESS ONMUSIC

Supernova

He estado mucho tiempo encerrada en mí misma. En mi centro. Apretándome el estómago cada día al salir de casa, mientras caminaba por la calle, sin tener consciencia de a dónde ir. He estado presa de la ansiedad, de la apatía y de la angustia. Encadenada al miedo, mientras soportaba el peso del mundo, sintiéndolo a cada segundo sobre mis hombros. He estado mucho tiempo intentando expulsar lo que llevo dentro escribiendo o a través de la música. He roto las cuerdas de mis instrumentos varias veces por la tensión que acumulaba en ellas, porque me dejaba llevar por la presión que surgía de dentro. Una fuerza inmensa y dolorosa que con cada cosa que hiciera, intentaba salir. Intenté controlarlo por todos los medios posibles, hasta con los más nocivos. Pero nada funcionó.

Seguí tragando y tragando, apretando el estómago y acumulando la tensión, hasta que mis nervios destrozaron mi aparato digestivo y pusieron mis conexiones en alerta las 24 horas.

Eres una chica nerviosa. Eres una rayada. Eres una agonías de la vida. Bah. Esas palabras se me clavaron como dagas. Pero la verdad, ¿qué sabrán ellos de cómo funciona una mente enferma? Lo que es vivir en un estado depresivo/activo las 24 horas, donde los altibajos emocionales son tan habituales como respirar.

Bah.

Exploté.

Un día escuché que alguien decía que algunas estrellas nacen después de reventar.

Todo cambia. Todo fluye.

No juzgues. Sólo observa. Algún día verás una nueva Supernova.

17498840_651321411718864_1491079706525719304_n